Campañas en Democracia

Mónica Banegas Cedillo

Las campañas electorales son definidas como esfuerzos competitivos hechos por los candidatos y los partidos políticos, para ganar el apoyo de los electores en el periodo que precede a una elección. Los candidatos recurren a una diversidad de técnicas para atraer votantes, desde comparecencias en público y mítines hasta el uso de publicidad en los medios masivos de comunicación.

Tradicionalmente se ha utilizado más la campaña denominada de -tipo ascenso progresivo-, sin embargo, la doctrina ha establecido que cada vez más se va estandarizando la forma de llevar a cabo las campañas con tres métodos; campaña relámpago, campaña pasó a paso y campaña -stop and go-, pare y siga.

Uno de los objetivos en la campaña electoral es, captar la atención de la mayor cantidad de votantes, con respecto a la importancia de sus ideas que constan en su plan de trabajo, para que sean transmitidas a la comunidad y llegar a la mayor cantidad de personas en un plazo determinado.

El resultado final es conseguir electores cautivos que no solo son para conocer al candidato, sino fundamentalmente enfocado hacia las ideas que éste promueve, a través de la promesa, soporte de la misma y tono comunicacional.

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Democracia directa en la región

Mónica Banegas Cedillo

Latinoamérica ha tenido un importante avance en sus valores y prácticas democráticas, existe un tendencia que se ha consolidado en la región, sobre todo con una normativa constitucional que ha permitido, desde los años 90, que se introduzcan mecanismos de democracia directa que han introducido novedosos cambios en los sistemas electorales, en la legislación y en la práctica electoral.

Entre los nuevos mecanismos de democracia directa encontramos plebiscito, referéndum, consultas e iniciativas populares, revocatoria de mandato que son reconocidos por los ciudadanos, y es en donde ellos opinan o deciden sobre diferentes asuntos de interés público, a través del sufragio universal y secreto.

Las desventajas planteadas de estos mecanismos, sobretodo en los países en los que el voto es voluntario, es que se puede contar con una participación ciudadana reducida, lo que ocasiona poca legitimidad de las decisiones tomadas.

Los mecanismos de democracia directa permiten entre otras cosas: incentivar la participación ciudadana, promover una cultura política donde todos los sujetos se involucran en los ámbitos públicos, legitimar las decisiones, transparentar la política, y fortalecer la relación entre ciudadanos y políticos. Para ello, los políticos y las instituciones deben fortalecer la cultura política.

Política para Millennials

Mónica Banegas Cedillo

Nacieron entre 1981 y 1995 y se espera que sean el 75 % de la fuerza laboral en 2025, según varios informes globales. Se hicieron adultos antes de la crisis, en plena bonanza económica, por ello su poder adquisitivo; sucedió en el cambio del milenio, por eso su nombre. Los Millennials están conectados 24/7, 24 horas al día, 7 días a la semana; porque sus relaciones fundamentales están en Facebook o WhatsApp. Si de informarse se trata, prefieren el Twitter y para compartir sus viajes y comidas optan por Instagram.

Aquí el reto para las organizaciones políticas; porque este segmento singular de la población, es sin duda, una generación políticamente independiente y hasta indecisa. No creen en los partidos de conformación y estructura tradicional; que poco o nada les comunica y peor aún, los convence. Ellos se relacionan en la red, influyen, deciden y enseñan, incluso a quienes los gobiernan investidos por el voto en las urnas. Su lema es participar para decidir.

En fin, se requieren de una nueva participación política, digital y móvil. De una innovadora relación entre las organizaciones políticas y los millennials. Es claro que, el uso adecuado, oportuno y creativo de la tecnología ya no es una elección para el que hace política; es por defecto una obligación. Ellos usan sus dispositivos móviles; se comunican, organizan y actúan en las redes; son influencers, son activistas, son militantes digitales.

La política es masculina

Mónica Banegas Cedillo

Aunque la condición de género no debe primar por encima de la preparación de la persona; la política sigue dándose en un terreno fuertemente masculinizado. Que las mujeres hayamos conseguido visibilidad en espacios políticos ya no es suficiente, mucho menos los cambios en los morfemas lingüísticos de -el por la-.

Ya no son tiempos para demostrar que podemos gobernar, decidir, dirigir y mandar; ya lo hemos hecho. Sin duda se ha conseguido que haya más representación que antes; pero una cosa es la representación y otra muy distinta el espacio real de decisión que tenemos dentro del partido y del gobierno.

No existe reconocimiento real de la mujer en la arena política; porque la equidad es incierta y la política sigue siendo cosa de hombres a pesar del -la- y no -el-. Max Weber define el carisma como cualidad necesaria; cualidad que sigue sujeta al género.

Algunos progresos como las cuotas de paridad, las acciones afirmativas, la alternabilidad, la secuencialidad y otras reglas; constituyen intentos válidos pero no suficientes para atenuar la desigualdad. A pesar de ello, lo masculino absorbe la política; cuya élite sigue siendo terreno hostil para las mujeres. Fin del comunicado.

Cambio generacional

Mónica Banegas Cedillo

La política ecuatoriana necesita un cambio generacional, para ello, se debe emprender la formación de nuevos jóvenes líderes, de una manera plural y democrática, a fin de que ellos recuperen el interés y tengan como ideales una política honesta, con misión y visión de aportar al desarrollo de la sociedad.

En este cambio generacional el rol que desempeñen los partidos y movimientos políticos es fundamental porque se han convertido en mediadores entre la sociedad y el Estado; y justamente por esto, deben ser garantes del sistema democrático de representación de una forma diversa, convirtiéndose efectivamente en un instrumento de participación de los y las jóvenes.

En política no hay vacantes, no hay espacios vacíos, el poder y el gobierno los han ocupado aquellos que sí se han atrevido a entrar en política. Es por ello que los jóvenes no deben ser pasivos y esperar a que les llamen, es momento de que ellos se tomen los partidos y movimientos políticos para desde ahí, con nuevas propuestas liderar el cambio que el país necesita.

Es momento de dar ese gran salto en donde los jóvenes pasen de ser electores a ser elegidos; ellos son la mayor parte del padrón electoral del país y están en capacidad de poner a los nuevos gobiernos locales: alcaldes, prefectos, presidentes de juntas parroquiales. Los jóvenes no están para rellenar listas, hoy los jóvenes deben liderarlas.

Deportaciones

Mónica Banegas Cedillo

Las condiciones sociales y económicas de nuestro país han llevado a muchos de nuestros compatriotas tomen la difícil situación de migrar para de esta forma buscar mejores condiciones de vida para sus familias.

El salir del Ecuador hacia otros países, en muchos casos, no ha sido con un estatus migratorio adecuado, lo que ha generado conflictos sociales graves, como  por ejemplo: aceptación de condiciones laborales adversas con un salario por debajo de lo que permite la Ley, pero aun así han salido adelante y con el pasar del tiempo han llevado a su esposa, hijos, hermanos o a su vez han formado familias en los países que los han acogido.

Actualmente, debido a las políticas migratorias de Estados Unidos la deportación de migrantes se ha incrementado porque de una forma más rápida identifican a los indocumentados, causando un nuevo conflicto social que es la separación familiar, detención en diferentes centros de inmigración.

El final en muchos casos es la deportación, la misma que deja en desolación y desorientación a los ecuatorianos que son obligados a retornar; pero el Estado ecuatoriano cuenta con un plan para que puedan acceder a diferentes beneficios a fin de que sus condiciones mejoren. Como familiares y amigos debemos sensibilizarnos y solidarizarnos para que puedan reinsertarse en nuestra sociedad.

Políticos Capacitados

Mónica Banegas Cedillo

Poco a poco los territorios empiezan a llenarse de promesas y discursos, por parte de políticos jóvenes y viejos, que ofrecen mejores condiciones de vida a los habitantes, entre ellas: más y mejores servicios básicos, dinamizar las economías locales, progreso y desarrollo.

Pero, ¿esos discursos de verdad pueden convertirse en obras? Me atrevo a sostener una respuesta categoría, sí. Pero esta respuesta está condicionada a diferentes patrones de comportamiento de los posibles candidatos y el más importante es que el candidato esté preparado, formado, consciente, no únicamente en el ámbito político, debe tener formación en gobernanza local, en las competencias y facultades que tienen dentro de sus territorios.

Esa formación debe venir de los partidos y movimientos políticos, son ellos los que deben crear estructuras fuertes no en base de discursos vacíos y huecos por conseguir más votos, sino con discursos reales; con objetivos medibles, no solo para la obtención de un escaño o un puesto en un gobierno local, sino para transformar en realidad los sueños de los ciudadanos, de tener una comunidad con servicios básicos, con calles asfaltadas, con economías dinamizadas, con oportunidades de mejores días.

Como ciudadanos debemos elegir a quienes estén capacitados para ejercer el poder para beneficiar al país.

Elecciones y campañas

Mónica Banegas Cedillo

Joseph Napolitan, el más destacado consultor político de nuestros tiempos, entre las cien cosas que ha aprendido como asesor de campañas manifiesta que -no siempre el candidato con más dinero gana las elecciones; es fácil malgastar dinero en campañas políticas y muchos candidatos lo hacen, pero el probable ganador es el que gasta mejor su dinero-.

En Ecuador no falta el que ha manejado campañas electorales gastando exorbitantes cantidades de dinero y no ha logrado conseguir su objetivo. Es claro que hace falta una estrategia mejor consolidada. Sobre las campañas mediocres; para que tengan un rumbo diferente asegura Napolitan; -la estrategia es el factor individual más importante en una campaña política-.

No se observan estrategias bien definidas, varias campañas se han enfocado en mostrar a los candidatos como un Santa Clause que va de barrio en barrio lanzando comida a la gente de escasos recursos económicos.

A la larga esto ha resultado cansón e incluso ha generado fuertes críticas de adversarios y periodistas. Las campañas deben tener un mensaje claro desde el inicio y se debe saber con exactitud qué comunicar a la ciudadanía.

Momento de unirnos

Mónica Banegas Cedillo

La semana anterior los ecuatorianos vivimos momentos muy duros al conocer el deceso del equipo de Diario El Comercio, la noticia generó desconcierto e impotencia en la ciudadanía. Aunque cada uno desde sus posturas e ideologías busque respuestas y soluciones, la UNIDAD es la mejor salida.

Los momentos difíciles unen a las familias y en este momento de dolor y tristeza profunda debemos abrazarnos como hermanos, dejar a un lado los regionalismos, camisetas políticas e ideológicas, posturas que nos distancian, con el único objetivo de sujetarnos unos a otros, para buscar un país de paz.

Nuestros principios como hermanos, como seres humanos y humanitarios deben prevalecer. Es momento de generar una cultura de tolerancia y reconciliación, es momento de hacer de la unidad un eje estratégico de desarrollo, hoy tenemos la oportunidad de unirnos todos, periodistas, conductores, militares, policías, gremios, mujeres, hombres, organizaciones de la sociedad civil para decir “queremos vivir en paz”.

Hoy podemos hacer la unidad más grande de la historia, tenemos la voluntad y la capacidad; caminemos juntos hacia ello, para que recobremos el significado de ese valor humano de los ecuatorianos.

Acoso Político

Mónica Banegas Cedillo

En muchas ocasiones pensamos que los problemas de discriminación por condiciones de género son de la época de la chispa pero resulta que no, en pleno siglo XXI, las mujeres todos los días batallan para enfrentar y superar esta problemática. Es equivocado pensar que ellas al estar inmersas en la política no sufren de este mal.

Esta semana mujeres políticas de todo el país se dieron cita en la capital para hablar de “acoso político”, problemática que ha sido invisibilizada y ha permanecido oculta. Varias mujeres decidieron, valientemente, contar sus vivencias para así evitar estas prácticas y erradicarlas de las organizaciones políticas y de todos los espacios de elección o de designación.

Las formas de acoso más recurrentes son: exclusión en la toma de decisiones, ausencia de apoyo, amenazas, intimidación, asignación a comisiones de menor importancia, trato discriminatorio, amenazas, entre otras. Sin embargo, todas estas situaciones no han sido obstáculo para que las lideresas se detengan, al contrario les ha permitido tomar impulso para seguir comprometidas con su trabajo.

Lamentablemente este problema no solamente afecta a las mujeres sino también a la profundización de la democracia; por ello, todas las instituciones y actores deben sumar esfuerzos para prevenir, sancionar y reparar casos de acoso político.